isaias garde, argentina
Es él, Hipólito; no es algún otro. Es él a quien miro con ajenos ojos. Mis ojos mi mirada. ¿Qué moribunda lámpara, qué desvaído espejo no ha sido esta mirada antes de su querida imagen? Es él. No es algún otro. Es Hipólito el loco de pureza conductor de caballos aquel a quien desde estos ojos otros miro desde este templo miro.
*
Veo su voz su olor veo el sabor reciamente marino de su dulce risa. Es él no es ningún otro. Es Hipólito el ciego a esta luz a esta calamidad de luz que él mismo me ha encendido. Y por él sobre él y para él son ahora estos ojos los de una deidad atisbadora.
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Por lobitogabriel - 20 de Noviembre, 2006, 14:21, Categoría: poesia
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